MANEJO DE RESIDUOS.
Es evidente que, para llevar a cabo una experimentación en el laboratorio, es necesario el uso de reactivos. En caso de que en cada práctica existan residuos puros, es obligación de los profesores recuperarlos. Los residuos de acuerdo a sus propiedades se clasifican de la siguiente manera: Corrosivo, reactivo, explosivo, tóxicos, tóxico ambiental, tóxico agudo tóxico crónico, inflamable y biológico infeccioso, conforme a lo establecido en la NOM-052-SEMARNAT-2005.
Para una mejor organización, los residuos peligrosos se separan por categoría, tipo y su clave para la identificación de cada uno. Hay residuos que no poseen características de peligrosidad por la cual su desecho al drenaje no genera ningún tipo de daño, tales como los residuos de sales.
Al terminar una práctica, los residuos peligrosos que se generen, se deben identificar y clasificar. Se deben manejar de forma separada y no mezclar los que son incompatibles. Los residuos se deben desechar de acuerdo a su estado físico y en un recipiente que contenga las condiciones de seguridad necesarias para su manejo. Los recipientes deben tener una etiqueta donde se señale el nombre del generador, nombre del residuo, características de peligrosidad y fecha de ingreso al almacén.
Una vez etiquetados, deben de estar en un área que reúna las condiciones necesarias para su almacenamiento: ubicarse en zonas donde se reduzcan los posibles accidentes, contar con dispositivos para prevenir derrames, pasillos que permitan el tránsito de equipos, sistemas de extinción de incendios, señalamientos correspondientes y recipientes que indiquen las características de peligrosidad de los residuos