Respuesta de las preguntas

Respuesta de las preguntas

por Raymundo Huitrón Torres -
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1. ¿Qué significa "comprender" y cómo sé que mis estudiantes realmente comprenden?
Para mí, comprender no es que repitan la definición que es una "Tesis" o la estructura de un párrafo argumentativo; es que puedan usar esas ideas para aporten algo con respecto a un problema real . Me doy cuenta cuando un estudiante puede leer un texto complejo y explicárselo a otro compañero, o cuando revisan su propio borrador y detectan solos que una conclusión es débil porque "no responde lo que se preguntaron al introducción". La verdadera señal es cuando ya no me necesitan para validar si algo está bien o mal: ellos mismos se cuestionan.
2. ¿Qué diferencias observo entre "explicar un contenido" y "generar comprensión auténtica"?
Explicar es cuando yo digo: "Así se hace una ficha de trabajo" y ellos copian el formato. Generar comprensión es cuando les muestro dos textos (uno que argumenta bien y otro que no) y ellos descubren por qué uno convence más. La evidencia concreta está en las preguntas que hacen: si explico bien, me preguntan "¿eso entra en la evaluación?"; si genero comprensión, me preguntan "¿por qué el autor no consideró este otro dato?". En mi aula se nota porque dejan de copiar lo que digo al pizarrón y empiezan a escribir en su cuaderno sus conexiones propias, aunque la representación gráfica que pongo en el pizarrón le toman foto y la suben al grupo y realizan la suya, y aún así, a veces esas conexiones estén "mal", pero son suyas y revisar parte del proceso para que corrijan está en mí, como docente.
3. ¿Qué prácticas de mi enseñanza actual favorecen o limitan el aprender para comprender?
Favorecen: las retroalimentaciones escritas donde en lugar de corregir con rojo, pregunto "¿qué querías decir aquí?", obligándolos a explicitar su pensamiento; también las sesiones donde se leen entre pares y deben explicarse mutuamente un texto antes de que yo intervenga. Limitan: las valoraciones orales que realizamos en el salón de clase y a veces excesivamente detalladas que convierten el su texto a producir en una lista minuciosa de 20 preguntas a cumplir, donde el estudiante se concentra en otros detalles que no van en la Propiedades Textuales, y a veces se les olvida en "poner la sangría correcta" y no en si realmente está diciendo algo que le importa; y la presión de "terminar el programa", que me orilla a pasar de un tema a otro sin dejar que el texto complejo repose en sus cabezas.
4. ¿Qué actividades puedo diseñar para demostrar comprensión profunda y no solo memorización?
Diseño actividades donde tengan que "comprender" el conocimiento a otro formato: por ejemplo, que tomen un reseña crítica  y lo y se lo expliquen a alguien de su familia, o que presenten el mismo tema a dos audiencias distintas (sus compañeros y a su familia). Otra que funciona es pedirles que traigan una artículo de opinión actual y encuentren tres fuentes documentales distintas que la expliquen, pero no para describirlas, sino para revelar cómo cada disciplina construye la "verdad" de forma diferente. Cuando pueden transformar la información en lugar de solo repetirla, hay comprensión real, cuando empieza la crítica su comprensión está profundizando.
5. ¿Qué obstáculos personales encuentro al enseñar para la comprensión y cómo enfrentarlos?
Mi principal obstáculo es la comodidad: las clases donde yo controlo el tiempo, la información y las respuestas son más seguras, aunque de forma oral (una de la habilidades del Taller) puede generar el caos de una discusión abierta, pero lo interesante es revisar donde está la problemática. También el miedo al silencio: cuando pregunto algo complejo y nadie responde en 3 segundos, siento la urgencia de llenar el vacío con mi voz. Y la presión de los trabajos se sustentan en algunos en la memorización más que capacidad analítica y reflexiva del texto. Para enfrentarlo, me impongo esperar unos segundos antes de hablar cuando pregunto; también negocio con coordinación evaluaciones alternativas como puntos para incentivarlos donde se esfuerzan en revisar el proceso de pensamiento, no solo el producto final. Es incómodo, pero recordando que en el CCH formamos sujetos activos, no receptores pasivos, me da fuerza para valorar "el desorden" de las ideas, pero la ventaja es que expresen y es productivo cuando hacen un proceso metacognitivo para explicar donde está su posible "equivocación" o "error".
6. ¿Qué concepto de mi materia he enseñado durante años sin que comprendan profundamente?
Duré años enseñando el proyecto de investigación como una plantilla: tema genérico + delimitación espacial y temporal + hipótesis obvia que "se espera demostrar". La evidencia me golpeó cuando una alumna de eligió "estrés en estudiantes del CCH Naucalpan" no porque le interesara, sino porque así "si no son especialistas en psicología y con encuestas no lograríamos terminar la investigación"; o cuando leí hipótesis como "la contaminación afecta el medio ambiente", frases tan vacías que no necesitan investigarse, solo cumplir el requisito. No entendían que delimitar es argumentar por qué ese pedazo específico de realidad importa, ni que la hipótesis es una respuesta arriesgada a una pregunta bien estructurada. Hoy partimos de una duda real que les incomoda (por qué algunos profesionales desprecian las humanidades) y construimos el proyecto como una decisión colectiva sobre qué territorio vamos a abordar con rigor, no como recortar un mapa para que sea manejable, sino los límites para no perderse en la investigación.
7. ¿Qué prácticas mantengo por costumbre más que por eficacia, y qué pasaría si las cuestionara?
Mantengo la revisión exhaustiva de formatos (tamaño de letra, interlineado, márgenes) antes de revisar si el estudiante realmente expone algo interesante; también la pregunta ritual de "¿hay dudas?" al final de la clase, sabiendo que genera silencio cómplice; y pasar lista como acto de control al inicio en lugar de usar ese momento para una pregunta provocadora. Si dejara de hacerlo, probablemente al principio sentiría que "perdí autoridad" o que la clase se vuelve "desordenada", pero creo que ganaría tiempo real para conversar sobre los textos. Los estudiantes pasarían de cumplir requisitos a cuestionar contenidos, y quizás descubriríamos juntos que el salón no necesita ser filas de bancas: podemos sentarnos en círculo cuando discutimos un artículo difícil, rompiendo la jerarquía visual que nos dice que el conocimiento viene solo de frente, no de entre nosotros.