Formas de organización social del trabajo
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Formas de organización social del trabajo
Desde la antigüedad han existido formas de organización social del trabajo; esto es, que las sociedades construyen categorías a través de las diferencias de su población tales como el sexo/género, edad, educación, raza y etnicidad. A través de esta categorización se atribuyen ciertas actividades que contribuyen a sostener un orden social con cierta estabilidad a través del tiempo.
La distribución de actividades produce estratificación social, es decir, la división de la sociedad en función de diferentes niveles de riqueza, poder, prestigio y estatus. Así por ejemplo, en sociedades arcaicas las funciones sacerdotales gozaban de gran poder, prestigio, estatus y riqueza, mientras que, en el polo opuesto, los esclavos eran sojuzgados, se consideraban hasta cierto punto prescindibles, con escaso poder, y total o mayormente desposeidos de la riqueza que podían generar, lo cual probablemente generaba insatisfacción entre esta población dominada, o quizá generaba cierta satisfación al cumplir con algún designio divino.
En nuestra época contemporánea, el trabajo sigue siendo un proceso central en las relaciones humanas, persisten modos de su organización que producen opresión y sufrimiento, pero también otros modos se han ensayado para lograr cierta liberación y satisfacción. Es por ello que, para comprender el malestar contemporáneo, es importante preguntarnos ¿Cuáles son las formas de organización social del trabajo en la actualidad? ¿En función de qué divisiones se organiza la distribución de actividades entre las poblaciones? ¿Cómo son reconocidas y valoradas las distintas actividades de trabajo? y ¿Qué efectos tiene en la subjetividad de las y los trabajadores?